|
En
contra de lo que pueda parecer, escoger un libro para nuestros hijos no
es una cuestión baladí. Intervienen multitud de factores, el más
importante de los cuales es el conocimiento del estadio evolutivo en el
que se encuentra el lector o lectora.
Precisamente, este es el campo de estudio de la Psicoliteratura:
combinar el conocimiento de los niños y adolescentes con las lecturas o
el tipo de libro más adecuado.
El
periodo fundamental para el desarrollo del ser humano es el comprendido
entre los 0 y los 6 años. Vamos a ver las distintas fases por las que
pasan nuestros hijos en este periodo.
A) Edad
sorpresiva (0-2 años)
Es una
etapa de exploración a través de los sentidos. Desde luego no es una
etapa lectora. Para ellos, el libro no es sino un objeto más que
explorar, carente de cualquier otra significación. Lo importante aquí es
el contexto en que se presentan los libros.
En esta
edad se recomiendan libros de tela; de plástico (con los primeros
sonidos, bien coloreados, que se puedan chupar sin riesgo); de pastas
duras (presentando las figuras siempre completas); sensoriales
(compuestos de materiales y texturas diversas) y cuentos con ritmo y
rima (las nanas, canciones, poemas... les permiten explorar el lenguaje)
b) Edad simbólica (2-4 años)
Se
produce una interpretación mágica de la realidad. Las fronteras entre
entorno y fantasía son muy vagas. Los niños son egocéntricos y con una
buena estimulación, su vocabulario aumenta espectacularmente.
A partir
de los 2 años reconocen el libro como tal. A los 3, son capaces de
contar historias y a los 4, emplean frases y les encanta escuchar
historias.
Los
libros que seleccionemos deberán despertar su curiosidad:
·
Libros participativos, basados en juegos
creativos de magia, risa... Estimulan el aprendizaje lingüístico y
desarrollan la atención y observación. |
·
Libros informativos que ayudan a captar, a
través de imágenes, conceptos básicos: invierno/verano, frío/calor,
día/noche...
·
Libros de conocimiento. A diferencia de
los anteriores, muestran hechos reales como los volcanes, los ríos, los
animales...
C) Edad rítmica (4-6 años)
A la par
que se desarrolla el concepto de identidad individual y autoestima y se
tiene una rica imaginación, los niños quieren conocer otras cosas como
el mundo de los piratas, dragones, vikingos... Las historias deben tener
un protagonista, real o imaginario, y el final debe ser feliz.
Para
esta etapa buscaremos libros ilustrados de cuentos (con gran sencillez,
lenguaje rítmico y repetitivo y trama fácilmente comprensible) y libros
con pequeños conflictos psicológicos que aunque no solucionan problemas,
ayudan a resolverlos.
Hay que
recordar que a finales de esta etapa, nuestros hijos aprenden los
mecanismos de la lectura, por lo que el texto deberá ocupar un lugar
destacado, aunque siga predominando la imagen.

|
|

|
Siguiendo con el estudio de Prudencio Herrera Piqueras, vamos a recordar
algunas de sus palabras:
“Hay
acciones como amar, soñar, vivir o leer que no admiten órdenes. Todo
aquello que implique un acto de voluntad personal no soporta el mandato.
[...]
Los
padres caemos, fácilmente, en el dogmatismo cuando decimos a nuestros
hijos que hay que leer para a prender, para triunfar en los estudios o
ser alguien el día de mañana. Al expresar estas ideas nos olvidamos de
que el adolescente va sistemáticamente contra las normas. [...]
Cualquier acto de ler o escribir debe estar precedido por el placer, por
el deseo de pasarlo bien.
Los
adolescentes de hoy consideran que leer es una pérdida de tiempo. Entre
otras cosas, la lectura les exige mayor esfuerzo que la consola o la TV”
Sin
embargo, es cierto que la lectura está en la base del aprendizaje y de
la instrucción. ¿Cómo solucionar pues el dilema? El truco consiste en
conseguir que para nuestros hijos la lectura no sea “un palo” sino que
se lo pasen bien leyendo.
¿Fácil?
No, nadie dice que sea fácil. Pero se puede conseguir. Permitidme que os
recomiende una lectura: Como una novela, del escritor Daniel Pennac (Editorial
Anagrama – Argumentos) |